fincas inmancha informa:

Un proyecto de I+D permitirá detectar intrusos en fincas agrícolas y ganaderas durante la noche a través de aeronaves no tripuladas (UAS/RPAS), más conocidos como «drones», provistas de sensores infrarrojos y cámaras termográficas controladas de forma remota. En un comunicado, la Fundación Andaluza de Desarrollo Aerospacial (FADA) ha explicado que desarrollará este nuevo proyecto, denominado «Mochuelo», a través del Centro de Vuelos Experimentales Atlas, y que estará dirigido a mejorar la vigilancia y seguridad de las explotaciones agrícolas. El director general de FADA, Joaquín Rodríguez Grau, ha señalado que el objetivo es «demostrar que es posible que estas plataformas no tripuladas patrullen en entornos agroforestales por la noche y puedan detectar la presencia de personas que no deberían estar ahí a esas horas».

   La detección de intrusos en los campos se basará en la aplicación de la tecnología de termografía, que a través del uso de cámaras ofrece un gran contraste de presencia de personas y animales por la noche, basado en el calor que emiten.

    La iniciativa, que acaba de comenzar y que está previsto finalice a mediados de año, se llevará a cabo inicialmente sobre las fincas de olivar situadas en el entorno del Centro Atlas, en Villacarrillo (Jaén), aunque su uso será extensivo a cualquier explotación agrícola.

    Para ello, ha suscrito un acuerdo con la Diputación de Jaén, que aporta 90.000 euros, para que estos drones equipados con un sistema de sensores nocturnos e infrarrojos «vigilen» las fincas y «eviten así los robos o intrusiones no permitidas en ellas».

    Para el presidente de la Diputación de Jaén, Francisco Reyes, «se trata de un proyecto que puede ser muy útil en muchos territorios, pero especialmente en una provincia como Jaén, con más de 66 millones de olivos, en la que cada año se producen multitud de denuncias por robos en el campo».

    Grau ha remarcado que el Centro Atlas dispone de tecnología única para el vuelo de aviones no tripulados fuera de línea de vista, es decir, que vuelen a más de 500 metros de su operador, algo que sólo se puede hacer en situación de emergencia o en un espacio aéreo segregado.

    Ha añadido que cuenta con «el único espacio segregado para uso civil certificado por la Agencia Espacial de Seguridad Aérea (AESA), lo que supone una gran ventaja competitiva y lo convierte en el único de España donde se puede desarrollar este proyecto».